No son frases hechas
Cuesta aceptar el rechazo.
Cuesta aceptar que estamos un poco rotos.
No siempre la razón por la cual nos rechazan es ésa, pero a veces...
Duele de los dos lados, aunque parezca improbable.
Ya no me divierto debilitando latidos. No soy la aguja que explota sus burbujas.
Las burbujas siguen siendo explotadas, pero ya no es por culpa mía.
Es curioso cómo el amor puede ser algo tan universal y tan único al mismo tiempo. Tan subjetivo.
Nadie ama de la misma manera, pero todos amamos.
Si nuestro querer es único, entonces nadie nos entiende completamente. No en su totalidad. ¿Eso nos da miedo? No debería. No sería la primera vez que la humanidad se enfrenta sola ante lo desconocido.
Aunque incluso siendo desconocido, lo conocemos desde el inicio de los tiempos. Y esta insignificante porción de conocimiento que fuimos adquiriendo, la compartimos.
Porque nadie ama de la misma manera, pero todos amamos.
Entonces lo que parece tan personal se convierte en algo globalizado y (aunque digamos lo contrario para creernos especiales) eso no deja de ser verdad.
A veces no sos vos, soy yo.
A veces en serio desearía que pudiéramos buscar la manera de ser amigos.
A veces,
casi siempre,
sin duda alguna y
en toda ocasión,
el tiempo sana todas las heridas.
A veces no son sólo frases hechas.
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